El amor digital o cómo nos enamoramos en la era de las redes sociales

Internet puede parecer algo caótico: servidores, cables, componentes electrónicos. Todo este entramado tecnológico parece difícilmente compatible con la química que subyace a nuestro territorio emocional.

Por primera vez, vamos a hablar claramente sobre el amor. El amor para esas personas que nacieron conectados a la red y que ahora deben enfrentarse a formas revolucionarias de relacionarse.

Una nueva era para el amor moderno

Cada vez es más frecuente recurrir al mundo digital para descubrir los sentimientos más profundos.

Nos pasamos el día en las redes sociales, donde un mensaje de texto, puede llevar a una llamada telefónica y luego a una cita que se convierta en la primera de muchas. Las relaciones hoy en día se fraguan en chats y largas conversaciones.

Seguidores, me gusta, comentarios… ahora son una muestra más de nuestros más íntimos sentimientos. El amor ahora es más social que nunca. El amor une lo real con lo virtual.

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La nueva cultura de las relaciones

Lo que nos cuentan desde Buscandocita es que todo lo anterior son simples «huellas de amor» que rápidamente se propagaran a lo largo y ancho de redes sociales, como Facebook o Instagram. Esta forma de comunicación da pie a nuevas formas de expresar nuestra naturaleza.

Ha nacido una cultura del amor donde una publicación puede generar fuertes reacciones y el muro de tu perfil puede convertirse en un verdadero campo de batallas dialécticas. Nuestros sentimientos y comportamientos están en un continuo desafío diario.

Internet a influido en nuestra forma de concebir la intimidad. Las redes deciden ahora lo qué es normal, lo que es aceptable, pero también lo que es inconveniente.

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Los efectos de los filtros burbuja

Si bien Internet y las redes sociales se han convertido en un canal excelente para las ideas progresistas, también es lógico que se empleen como un intercambio de culturas. Los medios sociales han supuesto una revolución para iniciar nuevas relaciones y para conocer el amor, pero no ha cambiado la forma de relacionarnos. Las interacciones en las redes sociales pueden ser utilizadas como un freno para desactivar aquello que puede atentar contra la integridad de una comunidad. Censurar comportamientos inaceptables e incentivar la denuncia de aquellas confusas inconformistas son tendencias a las que nos tenemos que ir acostumbrando.

Actualmente es frecuente observar cómo proliferan sitios específicos para comunidades y alianzas específicas. Según el posicionamiento de cada individuo, esto puede verse como una oportunidad masiva para la integración de ideas afines o como una amenaza para dividir lo que creía inalterable.

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Cuando lo complejo y lo sencillo empieza a ser divertido

El estatus social, el poder económico y las creencias pueden ser aspectos importantes aún cuando ese mismo concepto supone un caldo de cultivo excelente para las afinidades inesperadas, los riesgos y las casualidades, incluso cuando se trata de un mundo supervisado mediante fuentes digitales.

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Primero se conectan las almas y luego los cuerpos

El amor suele bailar entre la imaginación y la realidad. Mientras que algunos podrían afirmar que vamos a explorar cada vez más las almas de los demás antes de conocerlos en el mundo físico.

Ahora se apuesta por la palabras, los emoticonos. Las pantallas son la nueva interfaz social donde dos personas pueden llegar a ese distante extranjero digital que puede convertir a dos extraños en los más íntimos conocidos.

Día a día nacen miles de historias de amor. Millones de «Te amo» se envían y se reciben a través de esas aplicaciones de mensajería.

Estas plataformas todavía permiten sentir a otros y a las palabras que también forman parte de nuestra propia historia. El mundo de ahora no es un mundo físico. Al menos no todo el tiempo.

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Volviendo a conectar almas y cuerpos

En estos ecosistemas virtuales también pueden convertirse en u cementerio de nuestras mentes solitarias, perdidas e inmaduras para perseguir el riesgo de descubrir verdaderamente a otra persona.

En la era del Internet de las cosas, quizá sea importante reinventar el Internet de las personas. Algo que permita volver a lo básico. Empezar a hablar con la gente.

Carla Dominguez

Carla Domínguez es una de las expertas más reputadas en psicología masculina, relaciones y gestión de emociones. Carla, una profesional sentimental durante más de 9 años, fundó Enamora Fácilmente en 2015, donde cada año 3.5 millones de personas (¡como tú!) se inspiran a vivir relaciones más sanas y equilibradas, llevando el amor por bandera.

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